viernes, 1 de febrero de 2013

Obesidad infantil.


Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) se cifra en más de mil millones de personas en el mundo las que padecen sobrepeso, de ellas 300 millones entran en valores de obesidad, calculándose que 42 de estos millones son niños. 

Si nos centramos en nuestro país, el crecimiento del porcentaje de obesidad ha sido y es muy preocupante, ya que hemos pasado de un 5% de niños obesos hace unos 15 años, a un 16% en nuestros días.

Sin embargo, seguimos manteniendo la idea de niño rechoncho, igual a niño saludable. Según los expertos en nutrición infantil, lo importante no sería que el niño estuviese delgado o gordo, sino que esté sano, la única pega es que la obesidad infantil lleva asociadas otras enfermedades, es decir, el niño gordo no está sano.

Además debemos considerar que los niños obesos y con sobrepeso, tienden a mantener su obesidad siendo adultos, teniendo un mayor riesgo de sufrir enfermedades asociadas (diabetes, cardiovasculares,...)

¿Qué es la obesidad infantil?
Sencillamente es la acumulación excesiva de grasa (tejido adiposo) a parte del aumento de peso corporal, saliéndose de las gráficas normales de crecimiento del niño (en más de un 20%), en base a edad, talla y sexo. 

Para hacer un cálculo aproximado del peso ideal en niños de 2 a 5 años, hay que multiplicar la edad en años por dos más ocho. Por ejemplo, para un niño de 2 años de edad, la fórmula sería, 2 x 2 + 8 = 12 kg.
Pero es solo una aproximación, lo mejor en cualquier caso es consultar con el pediatra. 
¿Cuándo debo considerar que mi hijo es obeso?

Independientemente de la fórmula anterior, salta a la vista cuando una persona adulta es obesa, la acumulación de grasa en partes localizadas de la anatomía de cada individuo es evidente, sin llegar a tener en cuenta su peso corporal, pues bien, en los niños considero que ocurre exactamente lo mismo, además y a parte de su apariencia, no estaría mal analizar sus hábitos de vida, horas de actividad física semanales, tipos de actividades, horas de sedentarismo, alimentación,... Esto nos dará una idea más clara de si el balance energético de mi hij@ es suficiente, no lo es, o es excesivo, siendo normal o no su peso y contornos.

 

En resumen, un niño "rechoncho", que no corre, que pasa el día sentado, que le da pereza moverse, que merienda bollos a diario, que no come de forma equilibrada, etc, es muy probable que sea obeso ahora y es casi seguro que lo será en un futuro.


¿Qué debo hacer?
No hay recetas mágicas, lo que debemos hacer en este caso es muy sencillo, por un lado es limitar la ingesta calórica (siempre supervisados y con ayuda pedriátrica), por otro es ajustar el balance de gasto calórico. Al igual que pasa en los adultos, ante esta situación el cuerpo humano responde usando sus reservas, teniendo en cuenta además que el metabolismo de un niño es mucho más alto por motivos de cremiento. 
Antes de considerar al niño obeso:
Alimentación: No podemos decir con exactitud la cantidad de alimento que debe ingerir un niño, todos son diferentes y cada uno de ellos tiene unas necesidades específicas a cada momento, al igual que no podemos obligarles a comer, o no comer.

Por ello su plan de alimentación debe ser equilibrado en cuanto a porcentajes de nutrientes, y debemos tratar de hacer cada comida divertida, siendo nosotros mismos el ejemplo a seguir por los peques, comiendo las mismas cosas que ellos.
 
Algunos consejos:

- Cortar el exceso de grasa de la carne.
- Mejor la comida a la plancha que frita.
- Mejor agua que refrescos.
- Limita la ingesta de hamburguesas y similares, no está mal que los coman, pero no de forma habitual.
 - Comida y cocina mediterraneas son una buena elección.


Ejercicio: Al igual que con la comida, con el ejercicio físico debemos ser un ejemplo para nuestros hijos, ya es bastante dificil para ellos salir del mundo de los videojuegos, internet y televisión, como para ver que quien les anima a moverse no sale del sofá (por muy duro que sea hacerlo al volver a casa tras una jornada interminable de trabajo) 

Piensa que cualquier actividad vale, no necesariamente tienen que estar inscritos a una, dos o más actividades físicas; pasear por el campo, montar en bici, esquiar, jugar a la pelota,... todas ella sirven y además reforzarán los lazos afectivos familiares.

Algunos consejos:

- El deporte entendido como recompensa.
- Usar los fines de semana para excursiones (más o menos largas) en el campo.
- Probar con actividades en la escuela fuera del horario escolar. 
- Tardes en el parque jugando a la pelota.
- Iniciarles en algún deporte concreto.

Después de considerar al niño obeso:
Si mi hijo ya es obeso, lo mejor es trazar un plan de acción con su pediatra, en el que se marquen las pautas alimenticias a seguir y un aumento progresivo de las actividades que impliquen un esfuerzo físico, por leve que sea. No olvidemos que estamos tratando de incorporar a la vida del niño algo que para él ha sido extraño desde siempre.
Nunca olvidemos que se trata de la salud de nuestros peques, debemos contar siempre con ayuda experta.

Felices agujetas!!







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